domingo, 25 de noviembre de 2012

Then hurt me.

Recuerdos. Simples recuerdos. No me parecen nada más que eso. Tengo el impulso de volver corriendo, de  volver a esa calle y correr hacia adelante, hacia donde supuestamente han ido. Esas personas que pueden haber sido simplemente producto de mi imaginación.
El aire. El aire rozando mi cara. Esa sensación de libertad, casi alegría al ver que, casi dos años después, me subía al skate y rodaba unos metros sin apenas perder el equilibrio.
Y de pronto me doy cuenta de que no soy dueña de mi cuerpo. Así, sin pensarlo, avanza unos metros, gira a la derechas y se para delante del semáforo que casualmente está rojo. Y yo sin enterarme. Nada ha sucedido. Pero no me asusto. Pasan unos segundos y el semáforo se vuelve verde. Vuelvo a andar, sin que mi cerebro ordene nada. El brazo derecho se eleva y la mano aparta un mechón de pelo colocándolo tras la oreja.
Me paro. Esto ha sido una órden real. Lo vuelvo a notar. Aquella espécie de palpitación rítmica. Algo que no cesa. Me doy cuenta de que estoy respirando. Hago un amago de sonrisa.


Al final, parece ser, que estoy viva.
-Limón

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