jueves, 17 de enero de 2013

Lo importante es el camino.


Parece mentira cómo el tiempo pone cada cosa en su sitio. La noche deslumbra el sol. Las abejas vuelven a las flores cuando el invierno, piadoso de los frioleros, decide calmarse. Y en cuanto a los lobos, cada uno vuelve a su manada. Cuando la cacería ha acabado. Cuando las exploraciones han sido suficientes para saber dónde no adentrarse, que terrenos no son seguros y que plantas son tan venenosas que no es bueno acercarse a ellas siquiera.
A veces hace falta perseguir a aquél conejo por todo el bosque hasta que tropiezas, te arañas, te empapas y pasas frío. Entonces lo ves ahí subido a aquella roca bañada por un rayo de sol que se cuela entre los árboles y te das cuenta que no era más que una sucia rata.
entonces te enfadas, la ira se apodera de ti y tu cuerpo relaja aquella tensión que aumentaba el dolor de las heridas.
Es entonces cuando te das cuenta de que no ha sido en vano. Que el camino de vuelta a la manada será duro porque has pasado por caminos que no deberías en tu búsqueda de algo que habías sobrestimado. 

Pero cuando vuelvas, te darás cuenta de que ese es el lugar que te corresponde.
-Limón

No hay comentarios:

Publicar un comentario